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lunes, 11 de noviembre de 2013

En su publicación “La competencia comunicativa y su relación con la enseñanza del idioma inglés en las Ciencias Biomédicas” Concepción y Díaz (2006) mencionan:
“En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial ha sido el interés por las lenguas extranjeras. El aumento acelerado de la migración económica, los avances tecnológicos en las comunicaciones y el alcance que han logrado los medios de comunicación masiva, hacen que hoy sea una norma, más que una excepción, que las personas sean capaces de hablar uno o más idiomas además del adquirido al nacer.”
Dentro de los idiomas más estudiados en el mundo contemporáneo, está el inglés valorándose, entre los parámetros fundamentales para medir la importancia de un idioma, los siguientes factores: el número de habitantes nativos que tiene, en qué medida está geográficamente extendido, su importancia como vehículo de comunicación y la influencia económica y política de quienes lo hablan.
Figura 1: Países con mayor densidad poblacional
Figura 2: Países en los cuales el inglés es la primera (azul) o segunda (celeste) lengua oficial.

Figura 3: Población (millones de personas) que hablan inglés como lengua primera, segunda, arterial, maternal, etc.

Figura 4: Porcentaje de personas que hablan inglés en relación al total de habitantes por país.

En el siguiente link se desglosa por país la cantidad de personas que hablan inglés:
“El inglés es el lenguaje fundamental de libros, periódicos, aeropuertos y control del tráfico aéreo, negocios internacionales, conferencias académicas, ciencia, tecnología, diplomacia, deportes, competencias internacionales, música popular y propaganda. Alrededor de dos tercios de científicos del mundo leen en inglés; y al menos tres cuartos de la información electrónica almacenada están en este idioma.”(Edmundson, W. 2003: 14)
Cualquiera de estos criterios hace al inglés prominente. La relevancia y extensión del idioma inglés tiene mucho que ver con la expansión imperialista y el dominio colonial y neocolonial, por parte de las grandes potencias de habla inglesa. Esto explica que sea en la enseñanza de idioma inglés, como segundo idioma o como lengua extranjera, donde se han producido los mayores adelantos y una proliferación de métodos, enfoques y técnicas de enseñanza y aprendizaje.
La correcta formación de todo profesional debe incluir el entrenamiento en la lengua inglesa, a través de cursos de pre y postgrados, debe desarrollar cada vez más la capacidad de pensar, razonar y actuar creadoramente, ampliar el uso de los métodos activos de la enseñanza para las habilidades prácticas y la solidez de los conocimientos de los egresados, conocimientos que en la era moderna se plasman en publicaciones científicas de las cuales más del 90% de aquellas con mayor índice de impacto, por la calidad y contingencia de los resultados obtenidos o los temas tratados, están publicadas en inglés y, de no ser así, el resumen de cada una de ellas y el título debe estar traducido a esta lengua para mejorar la capacidad de ser citada por otros autores.
A través del trabajo con contenidos médicos en inglés, los alumnos de las especialidades de medicina, enfermería y estomatología comienzan a utilizar el inglés médico o inglés para propósitos específicos; en actividades relacionadas con la educación en el trabajo tales como: pases de visita, discusiones diagnósticas, conferencias médicas, entrevistas a pacientes, reportes de casos, paneles y mesas redondas. Entre otras podemos relacionar las búsquedas bibliográficas y la consulta bibliográfica especializada.
Toda esta preparación, abre las puertas al intercambio del personal médico y de las ciencias biológicas en países de habla inglesa, a través de misiones, colaboraciones y congresos médicos esencialmente.
En la actualidad la didáctica del habla, ha ocupado un lugar importante en el desarrollo de la enseñanza de la lengua. Esta didáctica está concentrada en el problema de la comunicación, es decir, en lograr que nuestros estudiantes sean capaces de comprender y comunicarse de forma coherente, en dependencia de las necesidades comunicativas que se les presenten ante diferentes situaciones, en que habrán de intercambiar.
Con relación a la competencia comunicativa en la enseñanza del idioma inglés en las Ciencias Biomédicas ya se ha definido la misma por el autor de esta revisión como el desempeño comunicativo de los estudiantes al integrar las cuatro habilidades del lenguaje: escuchar, hablar, leer y escribir. (Concepción, J.A. 2005: 36)
Comprender el inglés hablado a velocidad moderada auxiliándose de su conocimiento previo, del contexto y de la información visual, y requiriendo de frecuentes repeticiones y aclaraciones que sean posibles en situaciones en que se manifiesten las funciones y formas estudiadas. Comunicarse oralmente en inglés empleando expresiones básicas y recursos conversacionales en las funciones comunicativas estudiadas, con suficiente corrección, aunque pueden ocurrir frecuentes interrupciones y el empleo de formas no apropiadas para la situación o los interlocutores. Apropiarse de la mayor parte de la información escrita a la que accedan en inglés de forma global, detallada o inferida, según se requiera, con incipientes estrategias para compensar las limitaciones lexicales y gramaticales propias de este nivel, en las funciones comunicativas y en sus formas estudiadas. Expresarse por escrito en inglés de forma suficientemente coherente e inteligible, siguiendo un proceso de aproximaciones sucesivas a una corrección y extensión-todavía limitadas-según los géneros que contengan las funciones comunicativas estudiadas.
“Para que la escuela sea un medio facilitador de la comunicación y para que pueda contribuir realmente a la competencia comunicativa es necesario que, desde los primeros grados, desarrolle en el niño una actitud diferente ante el idioma, caracterizada por la conciencia de para qué le sirve y cómo hacer un uso eficiente de él, en cualquier situación comunicativa en la que se encuentre.”(Romeu, A.1994: 2)

Específicamente la enseñanza de lenguas debe instaurar definitivamente el análisis de la competencia comunicativa, de los futuros egresados, vista como el desempeño comunicativo de los estudiantes al integrar las cuatro habilidades del lenguaje: hablar, escuchar, leer y escribir.

El Inglés como Lengua Universal, También de la Medicina Veterinaria

Todos podemos evidenciar en nuestras diferentes actividades diarias la relevancia de tener un manejo de una segunda lengua, en especial del inglés. Esto es trascendental para generar lazos personales y profesionales, ir de viaje por el mundo, ayudar a un extranjero en nuestra ciudad, cerrar un multimillonario negocio con un empresario de otro punto del mundo, etc.
Entrando ahora en la medicina veterinaria, nuestra carrera posee variados ejes donde realizar el ejercicio de la profesión, como en instituciones públicas, organismos de salud, laboratorios, centros médicos veterinarios, planteles productivos, etc.
En relación al área de producción animal, EEUU, Canada y Nueva Zelanda, son potencias mundiales,  son en estos lugares donde se realizan los mayores avances en esta área, siendo por lo tanto de gran importancia tener un manejo de inglés para poder conocer y analizar las publicaciones de estas mejoras y aplicarlas en la labor clínica de los médicos veterinarios.
Los productos tecnológicos, médicos, agrícolas, y muchos otros mas, son producidos principalmente en el extranjero por lo cual todos los catálogos e instrucciones de uso se encuentran principalmente el inglés.
Ya no solo nos relacionamos con la persona que tenemos a nuestro lado, si no que gracias al gran proceso de globalización, también tenemos la necesidad de comunicarnos con la persona que se encuentra al otro lado del mundo y es ahí donde el inglés juega un rol principal como leguaje común en todo el mundo.

Ejemplos de la importancia del inglés!

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Los mejores comerciales de Open English

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NORMAS PARA LA PUBLICACIÓN DE INVESTIGACIONES CLÍNICAS PATROCINADAS POR LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA

Hasta hace relativamente poco, la mayor parte de las investigaciones médicas dependían del financiamiento público. En los últimos decenios, sin embargo, el patrocinio de los ensayos clínicos por compañías biotecnológicas y de productos médicos y farmacéuticos se ha incrementado a tal punto que en algunos países, como Canadá, los Estados Unidos de América y el Reino Unido, los investigadores independientes o afiliados a centros académicos y hospitales- escuela dependen mayormente del sector industrial para financiar sus investigaciones. Cuando el fabricante de un producto cuya venta podría generar grandes usufructos subvenciona las actividades de investigación, es inevitable que se produzcan conflictos de intereses. En un contexto tal, es necesario tomar medidas para evitar que los intereses de la empresa patrocinadora estén por encima de los del público en general. Se debe tener en cuenta el control cada vez mayor que las compañías farmacéuticas ejercen, como consecuencia de su papel financiador, sobre el diseño de los ensayos clínicos, la integración y análisis de los datos y la presentación de los resultados a la comunidad científica y al público en general.
Según estudios efectuados en años recientes, los ensayos financiados por el sector industrial, aun cuando son a toda vista tan rigurosos como los subsidiados por otras fuentes, casi invariablemente producen resultados que favorecen al patrocinador. Se torna imprescindible sentar pautas de conducta para evitar abusos, como podrían serlo la tergiversación de resultados o la supresión de los que son desfavorables para la compañía fabricante. Asimismo, los reglamentos internacionales adoptados en decenios anteriores para fomentar conductas éticas en la realización de los ensayos clínicos son insuficientes y requieren revisión a la luz de estas nuevas exigencias. De hecho, los “Uniform requirements for manuscripts submitted to biomedical journals”, publicados por el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas, han sido revisados en su versión más reciente para dar cabida a estas inquietudes.
En un retiro celebrado en el año 1998 por iniciativa del Council of Biology Editors, sociedad profesional con sede en los Estados Unidos (conocida actualmente como Council of Science Editors), directores de revistas médicas, investigadores del sector académico y empleados de compañías farmacéuticas ventilaron inquietudes acerca de los conflictos de intereses que encierra la publicación de los resultados de ensayos patrocinados por el sector industrial. En esa ocasión se identificaron ciertas normas éticas fundamentales que deben orientar la publicación. Al cabo de un tiempo y sobre la base de estas deliberaciones, un Grupo de Trabajo designado de la propia industria redactó un documento titulado “Good Publication Practice: Guidelines for Pharhaceutical Companies”. Este documento, que marcó un gran adelanto en la definición de estándares de transparencia y de conducta ética y responsable en la publicación de los resultados de investigaciones clínicas subsidiadas por la industria farmacéutica, ha sido recientemente publicado en inglés por Wager y otros. Es por primera vez que surge del seno de la propia industria farmacéutica la iniciativa de definir y publicar normas éticas de alcance internacional en materia de publicación para quienes trabajan dentro del propio sector industrial. Dichas normas van más allá de la declaración CONSORT (Consolidated Standards of Reporting Trials) y de las recomendaciones emitidas por el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas y otras entidades en tanto que abordan el tema de la función y responsabilidades no solo de los editores, sino también de los redactores médicos contratados por los investigadores y la industria. A continuación se presenta la traducción al español de “Good Publication Practice: Guidelines for Pharmaceutical Companies”. La intención es difundir en países de habla hispana esta valiosa fuente de orientación para las compañías farmacéuticas sobre las normas éticas que deben observar a la hora de publicar los resultados de las investigaciones que patrocinan.
Aún queda mucho por hacer. Las recomendaciones aquí presentadas no son definitivas ni con ellas se pretende poner fin al debate en torno a la publicación responsable de los estudios patrocinados por la industria. Más bien, se espera que se tomen como punto de partida para entablar futuras discusiones dirigidas a enriquecer los aciertos y subsanar las eficiencias de esta iniciativa.

APÉNDICE. Las buenas prácticas de publicación: recomendaciones para compañías farmacéuticas.
Propósito
El propósito de estas recomendaciones es lograr que las publicaciones se produzcan de un modo responsable y ético. La intención es que sean aplicadas junto con otras normas, tales como las del Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas,1 las del grupo CONSORT2 y las de revistas particulares. Además, podrían incorporarse a los procedimientos operativos más pormenorizados de las distintas compañías.
Alcance
Estas recomendaciones están destinadas a las compañías farmacéuticas u a otras organizaciones comerciales que patrocinan ensayos clínicos, así como a cualquier compañía o persona que colabore en la redacción de publicaciones patrocinadas por la industria farmacéutica (por ej., escritores independientes, organizaciones de investigación por contrato y empresas de comunicaciones). En aras de la sencillez, en estas recomendaciones se usan los términos “compañía” y “empleado”, pero se entiende que dichos términos abarcan a todas estas entidades.

Las recomendaciones aquí descritas comprenden las publicaciones en revistas biomédicas, tanto en formato impreso como electrónico, así como las presentaciones orales o audiovisuales en reuniones científicas. Abarcan las publicaciones sometidas a arbitraje por pares (tales como artículos de investigación originales, artículos de revisión, suplementos con financiación externa y resúmenes) y las comunicaciones científicas que no pasan por arbitraje (tales como pósteres, conferencias, capítulos de libros y actas de reuniones). En cambio, no abarcan los materiales de promoción, cuya regulación depende de códigos y leyes nacionales particulares.
Normas de publicación
Las empresas deben procurar publicar los resultados de todos los ensayos clínicos que efectúen en torno a productos comercializados. Estas publicaciones deben presentar los resultados de las investigaciones con precisión, objetividad y equilibrio. Todo el que trabaje en la redacción de publicaciones empresariales deberá seguir las fuentes de orientación externas que sean pertinentes, entre ellas los Uniform requirements for manuscripts submitted to biomedical journals emitidos por el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (CIERM)1 y la declaración CONSORT.2 A continuación se presentan algunas normas adicionales que se deben aplicar a las publicaciones que derivan de investigaciones patrocinadas por compañías.

Relación entre la compañía y los investigadores externos
La relación contractual entre las compañías y los investigadores o consultores externos debe detallarse en un contrato por escrito, donde también deben explicarse las políticas de publicación y de propiedad de los datos.
Las compañías deben encargarse de coordinar la publicación de los ensayos multicéntricos a fin de asegurar que estos se difundan de manera responsable y coherente (es decir, los resultados correspondientes a subgrupos de datos no deben publicarse antes que el trabajo principal o sin hacer clara referencia a él y no deben generar publicaciones redundantes o preliminares). Por consiguiente, las compañías deben reclamar el derecho a que se les avise de cualquier plan de publicación y a revisar cualquier manuscrito que pueda elaborarse antes de que sea enviado para su posible publicación. Estas no deben suprimir ninguna publicación ni actuar para impedirla; no obstante, en ocasiones es lícito demorar la publicación a fin de proteger los derechos de propiedad intelectual.
Todos los autores, sean externos o internos, deberán tener acceso a los informes y cuadros de datos que avalan cada publicación. Cuando surjan discrepancias entre los científicos que trabajan con la compañía e investigadores externos en cuanto a la presentación e interpretación de los resultados, ambas partes deberán hallar una solución que sea mutuamente satisfactoria mediante un debate científico abierto.


La publicación prematura
Aunque se acepta que se presenten resúmenes, pósteres o ponencias en reuniones biomédicas antes que los resultados se publiquen en su totalidad, es necesario evitar que la publicación sea prematura o inapropiada (es decir, que se produzca mediante comunicados de prensa). La mayoría de las revistas definen pautas acerca de lo que constituye un caso de publicación previa y prohiben cualquier contacto con la prensa antes de que el texto se publique. Esto también se detalla en las recomendaciones del CIERM.1 Cuando los resultados tengan implicaciones importantes para la salud pública o pudieran tener un gran impacto comercial, puede ser conveniente consultar con el director editorial acerca del momento en que se deben publicar y de cómo manejar las relaciones con la prensa.

La publicación duplicada o redundante y el envío múltiple de manuscritos

La mayoría de las revistas que practican el arbitraje científico solo publicarán trabajos inéditos, que no hayan sido aceptados para publicación a texto completo en ninguna otra parte. La presentación de un trabajo en reuniones científicas no equivale a su publicación completa, de tal manera que haber publicado anteriormente un resumen o un póster no impide en modo alguno que el trabajo completo se publique. Estas condiciones se describen en las instrucciones para los autores de las distintas revistas y en las recomendaciones del CIERM,1 que han de observarse siempre. En vista de que las revistas no aceptan publicaciones duplicadas y no quieren malgastar el tiempo de sus árbitros, este no debe presentarse a más de una revista simultáneamente.
Las compañías deben evitar publicar por duplicado los resultados primarios de un estudio en revistas arbitradas. En ciertos casos podría ser admisible publicar resultados por segunda vez: las actas de simposios, los resultados de análisis nuevos que sean significativos y realizados con rigor científico y la consolidación de datos procedentes de más de un estudio. No obstante, estas publicaciones no han de preceder a la publicación original, deben remitirse a ella y deben incluir el identificador unívoco del estudio, tal como se describe más adelante. Los trabajos completos sometidos a arbitraje científico, que sean publicados, deben citar todas las presentaciones anteriores de esos datos (por ejemplo, los resúmenes). La traducción de trabajos a distintos idiomas suele ser admisible siempre que se indique claramente la fuente original de la publicación.
Muchas reuniones biomédicas importantes desaconsejan la presentación repetida de resultados que ya hayan sido presentados ante grupos extensos; se deben observar las recomendaciones establecidas para cada reunión en particular. No obstante, no existe ninguna regla absoluta que impida presentar en diferentes reuniones distintos resúmenes donde se describan los resultados de una misma investigación, a no ser que esto constituya una violación de las pautas formuladas por alguna reunión en particular. Las presentaciones de acceso restringido destinadas a informar a los investigadores de los resultados de los estudios no ponen en peligro la publicación ni la divulgación más amplia de dichos resultados en reuniones públicas.
La identificación de los estudios
La identificación de ensayos clínicos mediante un número de estudio, registro o protocolo es útil para los lectores y para quienes hacen revisiones sistemáticas porque les permite advertir claramente cuándo datos obtenidos de estos pacientes se están presentando en diferentes publicaciones (por ej., primero en un resumen y posteriormente en un trabajo completo o cuando se presentan los resultados preliminares y los del seguimiento a largo plazo o análisis secundarios). Por lo tanto, una clave identificadora que corresponda siempre a un mismo estudio debe incluirse en todas sus versiones publicadas.
La autoría
Las recomendaciones del CIERM1 son un buen punto de partida para determinar quién debe ser autor, pero no ofrecen pautas detalladas que se puedan aplicar en toda situación. Además, algunas revistas han adoptado un sistema basado en una lista de colaboradores en lugar de autores. Por lo tanto, los requisitos particulares de las distintas revistas deben respetarse. Independientemente del criterio que se adopte para elaborar la lista de autores, es necesario que rija por igual en el caso de investigadores externos y de los empleados de las compañías. Estas últimas deben asegurarse de que todos los autores cumplan los requisitos establecidos y de que ningún autor que los cumpla sea omitido del manuscrito presentado. El orden en que los autores o colaboradores aparecen en una publicación debe negociarse entre todos los autores y colaboradores. Podría ser conveniente que las compañías definieran sus políticas de autoría en el acuerdo que firman con los investigadores.
La sección de agradecimientos
En la sección de agradecimientos de un trabajo deben constar todas las personas que contribuyeron al estudio de un modo importante pero que no cumplen los requisitos para ser autores. Dicha sección también debe usarse para dar a conocer la fuente de financiación del estudio y la participación de la compañía en el análisis de los datos o en la preparación de la publicación, a no ser que todo ello se desprenda claramente de la lista de colaboradores o autores.
La función de los redactores médicos profesionales
Los científicos, profesionales de la salud y estadísticos que ayudaron a diseñar, realizar o interpretar un estudio (ya sean empleados de la compañía o investigadores externos) deben participar en la preparación de las publicaciones que se vean generadas por los datos. No obstante, como estas personas a menudo carecen del tiempo, la experiencia o las habilidades lingüísticas que se necesitan para introducir en un plazo breve manuscritos de buena calidad, las compañías pueden optar por acudir a redactores médicos profesionales para facilitar el proceso de publicación. El redactor puede aportar su experiencia y ayuda para escribir, editar o preparar manuscritos o para reunir los comentarios de los colaboradores. Cuando un redactor médico profesional es parte del equipo que prepara una publicación, las pautas siguientes deben observarse a fin de lograr que las opiniones de todos los autores se vean representadas en ella:
-          Los autores o colaboradores mencionados deben determinar el contenido de la publicación y hacerse responsables de él.
-          El redactor médico debe comenzar a preparar el borrador del manuscrito después de consultar a los autores o colaboradores mencionados. Amenudo conviene que los autores o colaboradores y el redactor médico se pongan de acuerdo con la estructura general del trabajo antes de empezar a redactarlo.
-          A los autores o colaboradores citados se les debe dar tiempo suficiente para que hagan observaciones en torno a un primer borrador del manuscrito.
-          El redactor médico debe tener contacto estrecho y frecuente con los autores o colaboradores a lo largo de toda la preparación del manuscrito.
-          El autor principal debe ser el responsable de presentar el manuscrito a la revista y de servir de contacto para las interacciones con su director editorial.
-          El aporte del redactor médico debe ser reconocido por escrito.
-          El uso de redactores profesionales puede ser especialmente beneficioso cuando las compañías publican los resultados de estudios multicéntricos extensos en los que participan muchos colaboradores. La formación de un comité de redacción del que forme parte el redactor médico podría facilitar este proceso. Aunque es admisible que los redactores profesionales o editores contratados por los autores ayuden a estos últimos a escribir editoriales o artículos de opinión (por ej., para mejorar el estilo de los autores cuyo idioma materno no es el inglés), por lo general no es aceptable que preparen el primer borrador de estos manuscritos.

La responsabilidad de que observen las recomendaciones

Los empleados de compañías cuya labor se relaciona con las publicaciones y las personas contratadas por compañías para trabajar en esta área deben conocer estas recomendaciones. Dichas compañías deben cerciorarse de que existan las estructuras administrativas necesarias para lograr que estas recomendaciones sean observadas. Los procedimientos establecidos por la compañía para la revisión de manuscritos deben garantizar que la autorización para la presentación de trabajos se conceda con rapidez. (La mayor parte de las compañías tienen establecidos algunos procedimientos para la revisión médica o jurídica o para la “aprobación de textos”, y podría ser conveniente incluir en forma de apéndice una descripción detallada de dicho proceso en el documento de autorización).
"LA NECESIDAD DE SABER INGLÉS EN MÉDICOS Y ENFERMEROS"


La necesidad de dominar el inglés en la actualidad es una cuestión indudable en un mundo donde las relaciones internacionales son cada vez de mayor importancia y donde la lengua de comunicación por excelencia es la inglesa. La creciente importancia del conocimiento de esta lengua ha repercutido en todos los países no-anglosajones incluido España, donde afecta más o menos directamente a los diversos campos y profesiones”.

La expansión del inglés.
La primacía ostentada actualmente por la lengua inglesa, en el mundo de las relaciones internacionales, es una realidad que pocos se cuestionan ya. El inglés se ha convertido en el vehículo de comunicación por excelencia a todos los niveles: política, economía, comercio, turismo, ciencia y tecnología, etc. Es decir, se ha transformado en lo que podríamos denominar una “lingua franca”, papel que, no muchos siglos atrás, desempeñaría el Latín –y en menor medida el Griego- en el mundo occidental.
La Lengua Inglesa ha sufrido una enorme expansión si comparamos su posición, por ejemplo, en la época de Shakespeare cuando era la lengua nativa de tan sólo unos pocos millones de habitantes, con su posición en la actualidad donde se estima que aproximadamente unos 300 millones de personas la tienen como lengua materna y una cifra similar de habitantes la utilizan como segunda lengua.
La expansión del Inglés no comenzaría hasta el siglo XVI con los primeros exploradores y, aunque las conquistas geográficas de Gran Bretaña no se inician hasta el siglo XVII –mucho más tarde que las españolas y portuguesas-, lo cierto es que las características especiales de ésta consiguieron para Inglaterra un vasto y estratégico imperio.
Hay que tener en cuenta que gracias a dichas conquistas el dominio británico se extendió a más de la cuarta parte del mundo (Norteamérica, Canadá, India, África del Sur, Oceanía, etc.) convirtiéndose la lengua inglesa en si no la más hablada –posición ocupada por el Chino-, sí en la más extendida geográficamente, razón por la cual se comentaba que el sol nunca se ponía en el imperio británico.
No obstante, esto por sí solo no sirve para explicar la gran importancia del Inglés en la actualidad. Otra importantísima razón que ha contribuido enormemente es la superioridad tecnológica y científica de los Estados Unidos y Gran Bretaña en el siglo XX. Como todos sabemos, el siglo XX trajo consigo avances en la ciencia y tecnología inimaginables para la mayoría: el automóvil, el avión, la radio, la televisión, el radar, los ordenadores, los cohetes, los misiles, la bomba atómica y la bomba-H.
Inicialmente, dichos productos se fabricaban en los Estados Unidos y Gran Bretaña, y eran exportados a otros países. Sin embargo, conforme se fueron desarrollando estos últimos, fueron montando sus propias industrias e “importando” técnicos y científicos de países anglo-parlantes, contribuyendo de este modo al fortalecimiento y expansión del Inglés a través del comercio, la ciencia y la tecnología.
Tanto es así que, actualmente, cualquier profesional que quiera estar al día necesita irremediablemente saber Inglés para estar informado de los rápidos avances que están teniendo lugar en su área de conocimiento, realidad que afecta de lleno al profesional del área de la Salud.
Por las razones mencionadas anteriormente, el aprendizaje del Inglés se ha convertido en una necesidad cada vez más apremiante. Y, “ante esta necesidad, no es extraño que la mayoría de gobiernos hayan decidido incluir la Lengua Inglesa dentro de los programas educativos de sus respectivos países”, llegando incluso a desplazar otras lenguas como el Francés, por ejemplo.
Evidentemente, todo este despliegue no es producto de la casualidad, sino una clara muestra de la innegable importancia del Inglés.

NECESIDAD DEL INGLÉS PARA LOS PROFESIONALES DE LA SALUD

            Ahora bien, ¿por qué o para qué necesita un profesional del área de la Salud el Inglés?. Las razones las podríamos encuadrar en cuatro apartados:
1.       La Investigación.
2.   El manejo de manuales de instrucciones de aparatos e instrumentos que se encuentran en los hospitales, ambulatorios, u otros Centros de Salud.
3.       El manejo de ordenadores y programas informáticos.
4.       La interacción con el paciente extranjero y/o familiares o amigos de éste.
Quizá la necesidad del Inglés para acceder a todo tipo de material bibliográfico, de cara a realizar una investigación, es la primera necesidad que se nos viene a todos a la mente. Y no es de extrañar, puesto que la gran mayoría de las publicaciones del área de la Medicina y la Enfermería, se hacen en esta lengua.
Para podernos hacer una idea de hasta qué punto es así nada mejor que conocer datos objetivos como los que se encuentran en la tabla adjunta (Tabla 1). Dichos datos proceden de un estudio que se llevó a cabo para averiguar el número de publicaciones por idioma realizadas en los años 80, utilizando como fuente de datos el “Index Medicus”. Las cifras, como se puede apreciar, hablan por sí solas.


TABLA 1
IDIOMA

NÚMERO DE PUBLICACIONES PERIÓDICAS Y NO PERIÓDICAS

PORCENTAJES

INGLÉS

189.616
72,2%
RUSO

16.153

6,2%

ALEMÁN

15.263

5,8%

FRANCÉS

10.697

4,1%

JAPONÉS

7.308

2,8%

ITALIANO

4.944

1,9%

ESPAÑOL

3.241

1,2%

TOTAL

262.262

94,0%


Hasta ahora sólo hemos tratado el punto del acceso a la bibliografía de interés, pero hay otros puntos a considerar:
a)         En primer lugar, el investigador, muy posiblemente, tendrá que encargar los libros, artículos u otros materiales de interés (como ciertos programas informáticos estadísticos, etc) en Inglés, bien sea por correspondencia, fax o teléfono, ya que estos sistemas suelen ser bastante más rápidos que los pedidos a librerías (especialmente si dichos materiales tienen que ser importados).
b)         En segundo lugar, si el profesional quiere publicar los resultados de su investigación, tendrá que confeccionar dos abstractos o resúmenes, uno en Español y otro en Inglés, aún tratándose sólo de una revista nacional de mediana calidad. Pero si lo que quiere es publicar en una revista de prestigio para que sus trabajos tengan una proyección internacional, tanto la recensión como el artículo completo deberán redactarse en Inglés.
c)       Por otra parte, si el investigador o cualquier profesional que quiera estar al día, decide acudir a Congresos importantes, percibirá inmediatamente que las mejores y más interesantes conferencias o ponencias se realizan normalmente en Inglés, aunque ésta no sea la lengua nativa del conferenciante o ponente en cuestión. Y, aún en el caso de que haya traducción simultánea, la persona que sepa Inglés tendrá la ventaja de poder entender el mensaje directamente, sin riesgo de pérdida de información o errores por causa ajena.
d)       Además, lo más interesante no suele ser la conferencia en sí, sino el contacto con investigadores o profesionales de otros países en los descansos, debates, mesas redondas e incluso después del congreso. Esta interacción se mantendrá, en la mayoría de los casos, en Inglés por ser ésta la lengua que con mayor probabilidad conozcan.
e)       Y, por supuesto, si dicho investigador quiere realizar una ponencia o conferencia, también le convendrá hacerlo en Inglés para que tenga mayor difusión, si es que existe esta opción.
En cuanto al segundo apartado –el manejo de manuales de instrucciones de aparatos e instrumentos- tenemos que tener en cuenta que, dado el rápido avance de la tecnología en todos los campos incluido el de la Medicina, llegan constantemente a los hospitales, clínicas, ambulatorios y otros Centros de Salud, nuevos equipos, aparatos e instrumentos cuyas instrucciones –ya sea de montaje, uso funcionamiento, mantenimiento y limpieza- suelen venir en Inglés mayormente, o en Inglés y Alemán. Y, a pesar de que en algunos Centros u hospitales existen equipos de traductores, éstos suelen encontrarse desbordados por el trabajo, produciéndose una demora considerable en la utilización de los nuevos equipos. Asimismo, también hay que tener en cuenta que no es posible la presencia de estos expertos siempre que nos surja una duda o un apuro como, por ejemplo, en una guardia.
El conocimiento del Inglés en estos casos, podría ser muy útil y rentable, contando además con la satisfacción que produce la autonomía para realizar el trabajo propio de cada uno, al no tener que depender de otros.
Por otra parte, prácticamente todos los Centros del tipo que sea disponen de ordenadores para facilitar el trabajo, y cualquier persona acostumbrada a manejarlos sabe que, aunque muchos de los programas informáticos están ya traducidos al Español, es frecuente encontrarse en situaciones donde es necesario saber Inglés para poder comprender el lenguaje interactivo del ordenador, como el sistema operativo.
Y, finalmente, nos queda por considerar la interacción con pacientes extranjeros. No podemos olvidar que España es un país turístico donde acuden miles de visitantes de las más diversas zonas geográficas y cuyo vehículo de comunicación suele ser el Inglés, incluso en el caso de aquellos procedentes de países no-anglosajones.
Es posible que, en algún momento, estos turistas requieran algún tipo de atención médica o de enfermería como por ejemplo en caso de accidente o de enfermedad. Y por tanto, vemos que, mientras en unas zonas el conocimiento del Inglés puede parecer más o menos necesario, en otras resulta imprescindible. Pero, si tenemos en cuenta que no podemos saber con total certeza lo que el futuro nos puede deparar, es decir, si nos tocará atender a un paciente extranjero o si nos tocará hacer alguna sustitución o tendremos nuestra futura plaza en alguna zona turística, quizá sería necesario que todo médico o enfermero/a tuviese, por lo menos, unos conocimientos mínimos de Inglés que le permitieran comunicarse con el paciente y/o con sus familiares o amigos en ciertas condiciones de garantía. Esto puede incluir no sólo la interacción directa con ellos por vía oral, sino el poder o tener que comunicarse con médico de cabecera o especialista del paciente en casos extremos como el de una enfermedad grave, o tratamientos especiales a los que el paciente pueda estar sometido, etc; interacción que podría mantenerse por correspondencia o teléfono.

Por todas las razones expuestas anteriormente, podríamos afirmar que el conocimiento del Inglés para cualquier profesional en el área de la Salud, constituye no un lujo sino una necesidad evidente.
Principales publicaciones por área en Chile, 2012
Chile figura 44 de un total de 238 países en la generación de publicaciones científicas a nivel mundial (68.974 en total), de ellas 66.972 son citables ya que fueron publicadas en revistas indexadas (índice de impacto).
http://www.scimagojr.com/countrysearch.php?country=CL&area=0
En el link se observa por área científica la contribución a ese número de publicaciones.
http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001899/189958e.pdf
Principales buscadores de publicaciones científicas

http://www.erevistas.csic.es/
http://www.sciencemag.org/
http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?lng=es
http://library.buffalo.edu/
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed
http://library.stanford.edu/